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viernes, 4 de marzo de 2016

¿Por qué no me gusta mi voz grabada?

En primer lugar, porque las grabaciones que usamos de referencia están hechas con artefactos de baja calidad y demás, que deforman cortando parte de los armónicos (multiplicación de las vibraciones) para dejarnos una voz irreconocible en serio.

Pero además, debemos tener en cuenta que una cosa es cómo nos escuchamos, y otra muy distinta es cómo nos escuchan los otros. Porque cuando hablamos, nos escuchamos principalmente por vía ósea (la resonancia del sonido en nuestros propios huesos), mientras que cuando escuchamos a otro lo hacemos por vía aérea, en enorme medida.

¡A los hechos, entonces! Hagamos un ejercicio sencillo:

Nos tapamos los oídos y decimos algo (cualquier cosa: "hola", por ejemplo). Lo repetimos varias veces. ¿No escuchamos como un sonido sucio, como un ruido molesto, que se superpone a nuestra "voz"? Pues bien, esa es la resonancia interna. [Si no logramos escucharlo, ¡a no preocuparse! Las resonancias en personas sin estudios de técnica vocal son desparejas y la actividad de emisión de sonido está concentrada casi en su totalidad en la garganta (laringe).]

La clave está en aprender a escucharse. Saber guiarse por el rebote de la voz en las paredes, y también por las sensaciones (¿dónde siento vibración? ¿Está bien que sea así?).

Con estudio y práctica consciente se logra identificar cuándo estamos emitiendo bien el sonido, y ya sabremos de antemano cómo va a sonar. De esa forma ya no nos molestará ese sonido "feo", esas vibraciones multiplicadas que escuchamos por dentro, porque sabemos que es el lado "B" de un sonido que afuera es rico en colores y cuerpo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Cada maestrito...


Sabemos que hay maestros de Canto con buena intención pero poca técnica. Que algunos pueden ser notables artistas pero pésimos con las explicaciones… Los conceptos anatómicos, los movimientos que no siempre entendemos. Y en el medio, uno y sus ganas de cantar. ¿Cómo sé si lo que me están enseñando está bien?


La mejor manera de estar seguro de nuestro aprendizaje es tomar las riendas, ser nuestro propio maestro. Esto no quiere decir no buscar una guía o cuestionar constantemente las enseñanzas que recibimos, pero sí hacernos responsables de entender el funcionamiento de las cosas y de registrar principalmente la comodidad de nuestras gargantas.


Un ejemplo: a veces puede parecer que una técnica no es buena porque nos resulta complicada de entender, dentro de nuestro paradigma personal. Entonces, deberíamos preguntarnos si nos relaja la garganta o si, por el contrario, además de ser complicada no logra que dejemos de sentir presiones o incomodidades en la zona. Otras veces, una técnica que “nos queda cómoda” puede hacernos doler la garganta o incluso llevarnos a tener problemas vocales.



Lo importante es discriminar qué tipo de incomodidad estamos sintiendo. ¿Es “espiritual” (por frustraciones o expectativas que tardan en cumplirse o por el esfuerzo nuevo que debemos hacer con el cuerpo, que puede cansarnos o darnos fiaca)? Si ese es el caso, sería bueno trabajar internamente para superarlas, si realmente queremos cantar mejor. Ahora, si la incomodidad es de la garganta y no mejora con las clases, tenemos una prueba contundente de que esa técnica o ese docente no funcionan para nosotros.
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viernes, 15 de febrero de 2013

¿Cómo procesa la música nuestro cerebro?

Acá te dejamos un documental de National Geographic con la participación de nuestro artista del mes: Sting. ¡Contanos qué te pareció!


domingo, 30 de septiembre de 2012

La palabra clave

Lograr una buena voz ¿requiere sólo ejercitación y tiempo? Aprendé a poner al cerebro de tu parte y avanzar más rápido.


Lograr una buena voz es un camino de ejercitación y autoconocimiento. Muchas veces, sin darnos cuenta, nos boicoteamos con pensamientos que no ayudan. Más allá del "color new age" de la afirmación, hay un hecho avalado por la ciencia médica occidental: el cerebro necesita órdenes claras que darle al cuerpo.

Estas órdenes pueden ser en forma de palabras o símbolos, que ponemos en el primer plano de la conciencia como si miráramos un álbum de fotos.

Es sorprendente cuánto mejor resultado tendremos si, al concentrarnos en esa foto postal, en vez de "me va a salir horrible" o "no entiendo nada" las palabras que veo grafican la orden exacta que debo darle a un músculo en particular o una idea general que englobe varias órdenes.

Entonces: alinear los movimientos que queremos poner el práctica detrás de una palabra clave en lugar de rendirnos a un caos mental inconducente... ¡parece una buena idea!