[Del libro Cantar sin limitaciones, de Laura Kersevan, Buenos Aires, Ed. CambiáTuVoz, 2014.]
Afinar es la capacidad de emitir la
voz en una altura específica. Una parte de la afinación es
"mental". La otra parte es mecánica. ¿Podemos imaginar cómo es pensar
una nota y que sin querer "nos salga" otra? Categorizando las
distintas causas posibles de desafinación entenderemos por qué no es un
problema tan serio de resolver. Estas categorías surgen de nuestras
observaciones personales. ¡No son nombres científicos!
Imposibilidad física real. A veces
las razones por las que no podemos cantar la nota correcta tienen que ver
con el instrumento físico, por ejemplo, si mis cuerdas vocales no pueden
vibrar tan lento o tan rápido como es necesario. Hay notas que no puedo
cantar, ¡simplemente porque no llego!
Dificultad técnica. Hay
muchísimas personas aparentemente "desafinadas" que respiran mal
o tienen una mala postura, comprimiendo la garganta e impidiendo que las
cuerdas vocales vibren tranquilas.
Falta de tonicidad, tensión excesiva o
rigidez. La desafinación técnica también puede
ser por tener los músculos "un poco flojos", por la falta de
uso. Mientras acostumbro a mis cuerdas a estirarse cada vez más, algunas
de mis notas sonarán más bajas de lo necesario: muscularmente todavía no
llego.
Hay muchos más tipos de desafinación, lo que evidencia que no sólo se desafina por "no tener oído". ¡Te invitamos a leerlos en Cantar sin limitaciones, de Laura Kersevan!
Los que hicieron el Curso Inicial conocen la importancia de hacer una buena "A". Esa vocal que algunos llaman "del alma", esa que nos sale espontáneamente cuando intentamos recordar una canción (si no, ¿por qué decimos "la, la, la" y no "lo, lo, lo" o "le, le, le"?), es un termómetro de nuestra técnica: si la "A" está rara, todo lo demás estará raro también.
Tomamos a Gardel no porque fuera el aniversario de su natalicio; ninguna efeméride en particular, ningún motivo en especial salvo su perfecta comprensión de la teoría de la "A". ¿Intuitivamente, o tras largos años de estudio? ¡Qué importa!
Cuesta abajo
Prestar especial atención a partir del minuto 1:00. "Ahora, cuesta abajo en mi rodada, las ilusiones pasadas, yo no las puedo arrancar". En esa última "a" de "arrancar" comienza a pasar por cada una de las notas que se encuentran desde allí hasta la nota de "sueño".
Prestar más atención aún. ¿Las "aes" de "ahora", "abajo", "rodada", "pasadas", son las mismas que la que se encuentra en la última sílaba de "arrancar"? La diferencia puede parecer sutil, pero si Gardel hubiese hecho una "a" más "chata", menos "redonda" que esa última, no podría haber hechoesa escala de notas con esa perfección, todas ligadas, todas con cuerpo y con resonancia plena.
El día que me quieras
Esa "a" de "Acaricia...", ¿es una "a" bien o mal pronunciada? Tan mala no será, porque Gardel después puede desarrollar una frase que contiene otras vocales, y lo hace excelentemente. Notar los finales de frase que terminan en "a" ("suspirar", "cantar", "olvida"). Ninguna "a" puede sostenerse vocalmente en el tiempo si está mal formada (bueno, sí, puede sostenerse, pero estaría fuera de estilo y el cantante estaría forzando el sonido desde la garganta; si lo hiciera todos los días, acabaría por dolerle).
En síntesis: Gardel podía hacer una "a" más redonda, profunda, con una resonancia más grave, pero también podía hacer una "a" que sonara más "argentina" que las otras, sin perder la resonancia y manteniendo la línea de lo que cantaba. Porque la pronunciación es una actividad que él realizaba sin involucrar a la laringe. Era una pura cuestión de forma: la forma de cada "a" se moldeaba a gusto, porque tenía a la garganta como en una cajita de cristal, sin hacer nada, pues el resto del cuerpo hacía lo que tenía que hacer para no estorbarla.
Yira yira (ahora sí, más claro aún)
Notar esa "a" de "yira". Esa es la auténtica "a" libre de todo color porteño (pero sin la cual no podríamos cantar bien el tango), una genuina "a" neutra, el sonido del cuerpo humano, sonando.
Otro ejemplo, menos esperado: Juntos a la par, de Pappo
Si Pappo llegó hasta el último de sus discos cantando con toda su voz, fue porque venía haciendo bien las cosas. Esa "a" de "par", en cada final de frase... ¿qué tal?
El líder de
Soda Stereo vivirá siempre en el corazón del que gusta de la buena música.
Desde estas líneas, queremos recordarlo hoy como un excelente cantante, aquel del fraseo impecable y
de la sutileza justa para expresar una emoción sólo con el sonido de la voz, y
mucho más allá de la letra de cada canción.¿Te
preguntaste alguna vez por qué te gusta cómo cantaba Cerati? ¿Cómo hacer para
escuchar su voz desde la perspectiva de la mecánica vocal?
En la
ciudad de la furia
En esta
antológica canción, es destacable cómo Cerati no se deja caer y pronuncia cada
palabra completa, a pesar de que el acento esté donde no lo intuyamos. ¿No notaste que en la palabra “fu”
(débil) – “ria” (acentuada), la última sílaba no es la fuerte pero el acento rítmico cae sobre ella? Sin embargo, la palabra se entiende perfectamente, gracias al cantante.
Sobredosis
de TV
Una
propuesta de frases rápidas, tentador para olvidarse de poner todo lo que hay
que poner en cada oración. Sin embargo, primero vienen los golpes furiosos
“Acuéstate, levántate” e inmediatamente después, “no puedo seguir así”, melodía
descendente tramposa: dosificando la
energía siempre hacia adelante, independientemente del dibujo que haga la
melodía, ¡ésa es la solución!
Ella usó mi
cabeza como un revólver
Qué decir
de la cantidad de matices que tiene esta canción. Requiere las dotes de un
verdadero alquimista pintar la desesperación y el abismo personal, todo ello
sumergiendo a quien escucha en la misma experiencia, haciéndola actual una y
otra vez. Para pensar… ¿de qué depende lograr semejante expresión? Creemos que sólo
un cantante que se conciba a sí mismo como instrumentista puede abarcar tantas
facetas expresivas con esa plasticidad.
Puede
parecer normal, pero son errores. Inflar el pecho de aire, y después emitir la
voz. Sacar todo el aire “residual” para purificarse, y luego cantar. Meter la
panza para adentro, y recién entonces comenzar a decir la frase. ¿Por qué
tantas formas distintas andan dando vueltas en el imaginario popular del Canto?
Si el objetivo es cantar bien, ¿cualquier camino lleva a la meta?
Pensamos,
ante todo, que hay que preguntarse por qué uno hace las cosas, y negarse a
aprender por repetición. En otra nota de este mes indagamos qué hace que un
docente de Canto sea solvente, y aquí decimos, con el mismo concepto básico: no hay que repetir lo que me dice mi
profesor de Canto, por la sencilla razón de que puede estar equivocado/a. Sí
es útil que probar lo que me dice; pero debo hacer yo mismo la prueba: si
funciona, me lo quedo; si no funciona, sigo con otra cosa. Porque no todas las formas sirven para todos los alumnos.
Entonces:
¿hay que inflar la panza o meterla para adentro cuando vamos a cantar? En
Cambiá tu Voz opinamos que la respiración debe ser insonora, invisible,
imperceptible. Debemos tomar la cantidad justa de aire, cuidando de no
tensionar la garganta, pues eso es lo que luego me va a condicionar. La respiración es el proceso de diferencia
de presión entre el aire interno y el externo. No meter la panza para
adentro. No inflar toda la panza, o llevar el aire al pecho. Sólo lo justo y
necesario hará que la emisión sea limpia. Mientras tengamos ese concepto claro,
podremos seguir adelante. ¡Es la base!
Formas,
hay muchas, pero para llegar al resultado deseado, sólo una es la más
eficiente: disponer todos los componentes en el sentido correcto y justo
(postura, respiración y relajación de garganta), de manera que el sonido fluya
sin interrupciones, y lo que es más importante, de un modo que nos asegure no
lastimarnos. El proceso de aprendizaje con nuestro Método reporta los avances más notorios durante las primeras etapas,
tanto en principiantes como en alumnos con experiencia previa. Por eso hacemos
hincapié en un elemento básico como la respiración (¡aunque tengas años de
estudio previo!), porque es el termómetro de nuestro andamiaje técnico: si hace
ruido o tensiona la garganta, hay que revisarla.
Así como en una orquesta hay unos cuantos instrumentos, en un cantante hay muchísmos matices y elementos. De la orquesta, puedo escuchar sólo los violines o abarcar más instrumentos. En los cantantes, puedo elegir apreciar la expresividad, el fraseo, el manejo del aire, o incluso la utilización de los músculos. En ambos casos (orquesta y cantante) es necesario entrenar para escuchar mejor.
Entonces, volvamos al título: ¿Cómo escuchar los músculos?
Para poner un ejemplo claro, tomemos la afinación. Es cierto que el oído juega un rol importante, pero la afinación es, en última instancia, siempre muscular. Si la nota suena un poquito más aguda o un poquito más grave de lo que debería, será porque hay un músculo que está haciendo más o menos presión de la necesaria. La conclusión es lógica: si todos tenemos anatómicamente los mismos músculos, todos deberíamos poder afinar. Cuando nos preguntamos "¿qué está haciendo mal el cantante?" nos vamos acercando al asunto.
El desarrollo de la percepción auditiva y de la respuesta muscular se logra a través del entrenamiento. Lo mágico es que cuando estamos aprendiendo a cantar, vamos abriendo la percepción poco a poco, "descubriendo" nuevas facetas de la escucha (propia y ajena), abarcando cada vez más capas y niveles.
Con la dedicación puesta en el foco correcto, ¡podremos saber hasta qué músculos están usando los cantantes cuando los escuchamos! Y si lo está haciendo mal, y conocemos la solución, seguro no podremos subir al escenario a explicarle, pero nos quedaremos tranquilos si esa misma "situación vocal" se nos aparece cuando nos toque cantar.
Para disfrutar en esas tardes de verano: Dos versiones de La Flauta Mágica, una polémica, "moderna" del festival de Salzburgo. La otra, tradicional, desde Zurich, con subtítulos en español.
(Fragmento del Libro Guía 1. Mecánica de la Voz, unidad Nº1, “Relajación”)
Generalmente entendemos la relajación como un momento de inacción y buscamos tener todos los músculos flojos. Pero… ¿qué pasaría si no existiera la tensión?
Sin tensión no existiría la acción: no sería posible hacer nada; no podríamos siquiera pensar en levantarnos de la cama.
La idea de esta relajación no es irnos a dormir sino cantar; estar activos. Entonces buscaremos llegar a un equilibrio, a una distribución armónica de la energía. Las tensiones innecesarias se irán cuando hagamos aparecer otras, las necesarias, en las zonas en que están haciendo falta.
En general, nuestra sensación es
que para cantar agudo debemos levantar algo y para cantar grave, bajarlo.
La altura de un sonido no es más
que la velocidad a la que vibra aquello que lo genera. En nuestro caso, la
velocidad de vibración de las cuerdas vocales. Por ejemplo 440 veces por
segundo para un "la" central (cercano a la frecuencia que escuchamos
al levantar el tubo del teléfono).
Es útil pensar esta velocidad
como algo independiente de la altura de la laringe (aunque sea cierto que ésta
sube y baja). La garganta se mantendrá relajada si pensamos estos cambios como
posteriores a la idea de la altura.
Sabemos que hay maestros de Canto con buena
intención pero poca técnica. Que algunos pueden ser notables artistas pero
pésimos con las explicaciones… Los conceptos anatómicos, los movimientos que no
siempre entendemos. Y en el medio, uno y sus ganas de cantar. ¿Cómo sé si lo
que me están enseñando está bien?
La mejor manera de estar
seguro de nuestro aprendizaje es tomar las riendas, ser nuestro propio
maestro. Esto no quiere decir no buscar una guía o cuestionar
constantemente las enseñanzas que recibimos, pero sí hacernos responsables de
entender el funcionamiento de las cosas y de registrar principalmente la
comodidad de nuestras gargantas.
Un ejemplo: a veces puede
parecer que una técnica no es buena porque nos resulta complicada de entender,
dentro de nuestro paradigma personal. Entonces, deberíamos preguntarnos si nos
relaja la garganta o si, por el contrario, además de ser complicada no logra
que dejemos de sentir presiones o incomodidades en la zona. Otras veces, una
técnica que “nos queda cómoda” puede hacernos doler la garganta o incluso
llevarnos a tener problemas vocales.
Lo importante es
discriminar qué tipo de incomodidad estamos sintiendo. ¿Es “espiritual” (por
frustraciones o expectativas que tardan en cumplirse o por el esfuerzo nuevo
que debemos hacer con el cuerpo, que puede cansarnos o darnos fiaca)? Si
ese es el caso, sería bueno trabajar internamente para superarlas, si realmente
queremos cantar mejor. Ahora, si la incomodidad es de la garganta y no
mejora con las clases, tenemos una prueba contundente de que esa técnica o ese
docente no funcionan para nosotros.