
Nacemos con una escalera hecha a medida. Lo importante para no caer en el pesimismo es saber qué tan alto se encuentra cada escalón y prepararnos adecuadamente para dar cada paso, para no caer o “retroceder casillas”. Si el objetivo es conocer nuestra propia escalera, que es hermosa por el mero hecho de llevar nuestro nombre, siempre la subiremos contentos.
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